6.8.07

epilépsia

Hoy a mediodía mi tío Mario y yo auxiliamos a uno de los carteros de la cuadra pues le dió un ataque eiléptico en el portal de un vecino. Pusimos su cabeza de lado pero hasta allí, no teníamos que ponerle en la boca y no sabíamos hasta donde ayudarlo, hasta que él mismo me indicó que tenia algo en el bolsillo y resultaron ser instrucciones de como auxiliarlo en caso de ataque. A la pregunta de porque no se iba a su casa, respondió: Tengo que trabajar. Hoy ya le habían dado otros 6 ataques, 15 ayer. No tiene para comprar su medicina.

Que frágil es el ser humano, pero a la vez que fuerte puede llegar a ser. Me vi reflejado en el señor, llevo meses pasando trabajo...pero estoy sano y en plenitud de mis facultades. Debo moverme más, salir de una vez y por todas de este estancamiento absurdo. Señal de Dios? No creo, soy tonto pues sé lo que debo hacer, hacia donde ir ... pero no encuentro el camino ... ya basta, esta semana resuelvo.

Mas sobre epilépsia:
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2 comentarios:

Acerina dijo...

¡Impresionante!

"Dios escribe recto sobre líneas torcidas"

A veces no valoramos lo que tenemos, lo damos por sentado.

No sé si sería capaz de auxiliar a un epiléptico, sólo sé que debo impedir que se "muerda la lengua", pero por lo demás, ni idea. Estoy admirada por la actitud de ustedes y maravillada ante el valor, la entereza, la responsabilidad y la fuerza de voluntad de ese señor... ¡Dios lo bendiga y lo cuide!

Besos ...

Tahis dijo...

Me siento orgullosa de ti por esa buena acción con el prójimo, que Dios te bendiga