el presente me sonrie
Toc, toc, ¿Satori?
© gil
Como sabran, estoy de vuelta. Se que si antes tenía una veintena de lectores, tal vez en este momento sólo me queden tantos como los dedos de una mano. Pero a quienes estuvieron al lado de la puerta de este blog esperando ver salir haikus volando, a quienes inspiré de alguna forma con mis palabras claras y sinceras, a uds, les daré lo mejor de mí este año.

"La ofensa es como un buen haiku: puede ignorarse, desconocerse, perdonarse o borrarse, pero nunca puede ser olvidada".
!Que maravilla! !Que misterio! Corto leña y saco agua del pozo!! ... solía decir el maestro Bokoju. Esa es la esencia del zen, transformar lo ordinario en extraordinario. Hace poco mas de una semana que empecé mi nueva aventura laboral. Cumplo funciones netamente administrativas en una empresa que no niene absolutamente nada que ver con computación. Nunca, jamás he trabajado en el área administrativa de una empresa, pero decidí aprovechar esta oportunidad de aprender algo nuevo. Hasta ahora, aburrido, pero en cierta forma me gusta.
Rehuir a la batalla no siempre es bueno. Hay guerras que deben ser peleadas y batalla a batalla, dar forma al triunfo. Pero cuando el tiempo atenta contra el buen resultado, la duda se hace presa del guerrero, convirtiéndose el tiempo, segundo a segundo, en un enemigo más. Y son estas dudas las que pueden derivar en un rotundo fracaso, donde la mejor recompensa es una muerte rápida y limpia. Hoy dudo y me lleno de temor, pero debo entender que ambas palabras son solo eso, palabras, y que si lucho contra la lógica absurda que me tiene preso puedo poner el tiempo a mi favor. Mi Ego tomó fuerzas y me agota, pues sabe que no puede en una lucha cuerpo a cuerpo. Pero agotado aún puedo luchar, pues aún siento la sangre arder en mis venas, aún siento el tigre rugir en mi pecho, porque aún respiro aires de esperanza. Venceré o seré vencido, pero lucharé hasta el final.
Muchas personas me hacen preguntas como:
En mi búsqueda de la vía, buscando las enseñanzas del Buda y los maestros en la web, descubrí el haiku. Primero los leía, ávidamente, sobre todo los de los grandes maestros de este bello arte. Luego decidí aventurarme en el mundo de la poesía zen, adaptándola a lo que siento, a mi entorno inmediato, usándo mis haikus para expresar lo que viene directo de mi alma y así compartirlo con todos ustedes. Mas allá de la métrica y los tecnicismos filosóficos, escribo "al vuelo". Solo me siento frente al monitor y busco esos instantes de mi día que de una u otra manera me llenaron. A veces, busco en mi corazón, en mi alma, algún sentimiento que quiera aflorar y lo escribo, lo describo tan breve que parece corto, tan corto que parece poco, pero cada letra lleva parte de mí. Hoy leí las siguientes líneas y decidí mostrárselas, porque son muchas las personas que me dicen: "Gil, me cuesta mucho entender tus haikus", así como también los críticos que no ven mas allá de su propio Ego al intentar corregir algo que como les dije, viene de dentro de mi, pues jamás publicaré un haiku medido o prefabricado."R. H. Blyth, el gran estudioso occidental del haiku, agrupa del siguiente modo las condiciones que animan esta poética "sin palabras", como se la ha llamado por su sobriedad: olvido del yo ("llevar la Nada en el corazón equivale a llevar el Todo", dice una máxima Zen); soledad dichosa, agradecida; aceptación de la realidad; rechazo del verbalismo, del intelectualismo y del moralismo; sentido de la contradicción; humor; libertad; simplicidad; sentido de lo concreto; amor, no sentimental sino bodhisátvico, universal. Desde luego, el poder del haiku sólo puede percibirse a través de él mismo, pero una de sus características señaladas por Blyth, el humor, recorre todos los pasos del Zen, la doctrina alegre, que no en vano aconseja que uno debe reírse a carcajadas del Zen". (Fuente: Zen en el Arte)
Antes, la opinión de los demás lo era todo. Antes, debía ser evaluado para saber que hacía las cosas bien. Antes, dependía de la aceptación de mi entorno para sentirme útil, querido. Antes ... no era yo.