Suelo decir lo que pienso de frente, sin tapujos. La mayoría de nosotros hablamos de sinceridad pero no la practicamos, o al menos nos incomoda cuando alguien es sincero con uno. He llegado a pensar que la gente prefiere que los demás sean hipócritas -cosa que me causa mucha gracia- para así autoengañarse.Voy al punto. Me ha pasado mucho que cuando soy sincero, soy juzgado por ello. !!Pero no puedo ser hipócrita!! En serio, no puedo.
No puedo mantener una conversación con alguien insoportable, y me refiero a esas personas que sobrepasan los límites de cualquier truco que la diplomacia y las buenas costumbres. Tampoco puedo decirle a alguien mal vestido, despeinado o simplemente mal aspecto: "que bien te ves". No llego a ser cruel o grosero, pero procuro ser lo mas franco posible cuando me es pedida mi opinión acerca de esos temas banales. A veces recibo halagos de gente que jura y perjura que me los creo, gente que no puede ocultar en su mirada o en su timbre de voz su hipocresía. Irrisoria es la actitud que asumen cuando los evitas, pues al no poder demostrar su envidia directamente, recurren al chismorreo desenfrenado, sacándote defectos tan inverosímiles que serían dignos de la Divina Comedia.
Nuestro día a día está plagado de gente así, pero si nos detenemos demasiado a prestarles atención, corremos el riesgo de vernos tentados a caer en su patético juego. Yo procuro mantenerme alejado de esas personas, pero de tanto en tanto no aguanto las ganas de divertirme alegrándoles la vida al darles material para chismear y para ser hipócritas conmigo. La verdad que las relaciones humanas son divertidas cuando las analizas desde mi punto de vista poco común.
Imagen: "Hipocresía" por Marcos Alterio en Flickr

