29.10.08

Cierro los ojos y ando

suaves pisadas
sobre húmedas rocas,
así camino.

niebla, escondes
mil dudas absurdas,
dejo de pensar.

no hay rocas,
la niebla se disipa,
¡la nueva ruta!

© gil

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Imagen: Matt Madd en Flickr

Embotado

Cuando comienzo posts como este no dejo de acordarme de Acerina, pues ella me alentaba a escribir "webadas". Escribir al pedo es común en la blogosfera, mas no en mi blog. Pero cuando lo hago, gusta. Nunca he sabido porque. Vainas de mis lectores.

Estas últimas dos semanas he estado como en trance, caminando por inercia. Obvio que es por mi cambio de rutina. Muchas veces me senté a escribir y no salió ni una letra. Ni los haikus han venido como de costumbre y miren que inspiración me ha sobrado. Embotado, si, así me he sentido. Aunque mi trabajo es sumamente lento, al ser monótono no me da tregua. Al llegar a casa cumplo con mi rutina de forma que me rinda el tiempo y lo he conseguido. Ahora bien, creo que el trance se debe a que no he parado estas últimas semanas, pues los fines he estado revisando computadores, "matando tigres", como les decimos en Venezuela a los trabajos a destajo.

¿Descanso? Vamos, ya he descansado lo suficiente y tendré tiempo luego para descansar. Además, estoy durmiendo como un lirón y el zazen me ayuda bastante a recobrarme. Ya le voy agarrando el ritmo a mi nueva rutina.

Imagen: Khayal en Flickr

27.10.08

Cortando leña y cargando agua

!Que maravilla! !Que misterio! Corto leña y saco agua del pozo!! ... solía decir el maestro Bokoju. Esa es la esencia del zen, transformar lo ordinario en extraordinario. Hace poco mas de una semana que empecé mi nueva aventura laboral. Cumplo funciones netamente administrativas en una empresa que no niene absolutamente nada que ver con computación. Nunca, jamás he trabajado en el área administrativa de una empresa, pero decidí aprovechar esta oportunidad de aprender algo nuevo. Hasta ahora, aburrido, pero en cierta forma me gusta.

*el autor de la imagen tiene todos los derechos sobre la misma

La independencia emocional

Paulo Coelho .- "Al principio de nuestra vida, y una vez más cuando envejecemos, nos hacen falta la ayuda y el cariño de los demás.Desgraciadamente, entre estos dos periodos de nuestra vida, durante el tiempo en el que somos fuertes y capaces de cuidar de nosotros mismos, descuidamos el valioso cultivo del cariño y de la compasión. Puesto que nuestra propia vida comienza y termina con necesidad de afecto, ¿no sería mejor que practicásemos la compasión y el amor hacia los demás mientras somos fuertes y capaces?" La cita es del actual Dalai Lama. Es verdaderamente curioso observar cómo nos enorgullecemos de nuestra independencia emocional. Aunque, claro está, tal cosa sea muy cuestionable: seguimos necesitando a los demás durante toda nuestra existencia, sólo que resulta "vergonzoso" demostrarlo, y entonces preferimos llorar ocultamente.

Y si alguien nos pide ayuda, es que se trata de un sujeto débil, de alguien incapaz de controlar sus sentimientos.

Hay una ley no escrita que dice que "el mundo es de los fuertes", y que "sobrevive apenas el más apto". Si esto fuese cierto, la especie humana no habría podido subsistir, pues sus individuos necesitan protección durante un largo periodo de tiempo (los especialistas dicen que apenas podemos valernos por nosotros mismos después de los nueve años de edad, mientras que una jirafa lo consigue en ocho meses como máximo, y una abeja alcanza su independencia en menos de cinco minutos).

Estamos en este mundo. Por lo que a mí respecta, yo sigo –y seguiré siempre– dependiendo de los demás. Dependo de mi mujer, de mis amigos, de mis editores. Dependo incluso de mis enemigos, que me ayudan a permanecer siempre adiestrado en el uso de la espada.

Desde luego, hay momentos en los que este fuego avanza en otra dirección, pero yo nunca dejo de preguntarme: ¿Dónde están los otros? ¿Acaso me aislé demasiado? Como a cualquier persona sana, también me hace falta la soledad, el tiempo de la reflexión.

Pero esto no debe convertirse en un vicio.

La independencia emocional no conduce absolutamente a ninguna parte, a no ser a una pretendida fortaleza, cuyo único e inútil objetivo es impresionar a los demás.

La dependencia emocional, por su parte, es como una hoguera que encendiéramos.

Al principio, las relaciones son difíciles. De la misma manera, con el fuego hay que conformarse primero con el desagradable humo, que dificulta la respiración y arranca las lágrimas. Sin embargo, una vez encendido el fuego, el humo desaparece, y las llamas lo iluminan todo, transmitiendo calor, calma, y, de cuando en cuando, haciendo saltar alguna brasa que nos quema, pero que también anima nuestra relación. ¿No están de acuerdo?

Fuente:
Paulo Coelho
www.paulocoelhoblog.com
Ilustración Vanessa Balleza vanessa@ballezarte.com.ve
Traducción Diego Chozas Ruiz-Belloso
Revista Todo en Domingo, Diario el Nacional

23.10.08

lluvia cruel

pasan la nubes
y el cielo queda limpio
de toda culpa


Mario Benedetti
*el autor de la imagen tiene todos los derechos sobre la misma

22.10.08

otoño

la fría brisa
desnuda al roble
sus tibias ramas.

© gil

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Imagen: Suika en Flickr

haiku

a veces oigo
el correr del agua,
otras veces, nada.

© gil

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Imagen: Amirjina en Flickr