29.4.08
27.4.08
Comunicándome poquito
Tiendo a hablar al viento. Me explico. Tengo la mala maña de aconsejar a quien menos le importan mis consejos, a plantear temas de conversación mas allá de la comprensión del grupo o persona de turno. Aparte de esa "maña", está la de llegar a la conclusión de lo que alguien me cuenta mucho antes de que esta persona termine, con lo que dejo muchos chistes en el aire o peco de "sabiondo". Esto hasta a mi me molesta, pero es que a veces no puedo controlar mi mente, que se mueve mas rápido de lo que debería y se empeña en activar mi lengua.
Desde el viernes me dediqué a oir muy atentamente cada palabra que me dirigieron. A ver, detenidamente, a todo aquel que me habló. Eso me hizo "ver mas allá de lo evidente" -frase de Leon O en los Thundercats- y darme cuenta de lo complicada que puede resultar la comunicación humana. Probé callarme del todo luego de saludar a alguien y observé la incomodidad de cada persona. Cada uno actuó diferente. También probé hablar algo -muy poco- con completos desconocidos o con vecinos a los que veo todos los días pero no pasamos del saludo protocolar. No dí mi opinión, nisiquiera cuando me la solicitaron en discuciones de cualquier tipo y respondí "no tengo la mínima idea" a preguntas de las cuales conocía la respuesta a fondo. Pero la mayor parte del fin de semana estuve en silencio, hasta a mi mente la mandé a callar en varias ocasiones. La verdad, grato experimento. No me dió la gana de decir nada este fin de semana.
Imagen: Veer
25.4.08
24.4.08
Meet a Blogger: Ricardo Román
A finales del mes pasado Cordelia mi informó que Ricardo venía a Caracas a recibir un premio. Acordamos en se entonces acompañarlo y pasar el rato con él. Ayer, Día del Libro, Ricardo efectivamente vino a participar en la III Semana de la Nueva Narrativa Urbana con su cuento "Escena Final". Llegué poco antes del inicio del taller, por lo que pude charlar un rato con Ricardo.
Genial, así puedo resumir los tres cuentos que tuve la dicha de escuchar en las voces de sus propios autores. El arte urbano en general tiene ese no se que en no se donde que lo hace muy nuestros. llega fácilmente a tocar nuestra alma porque se nos hace común. En el caso de la narrativa, los cuentos te suenan a leyendas urbanas, a chismes de urbanización, a noche con los amigos. El cuento de Ricardo en particular me causó algo de gracia, pues son personajes centrales son dos primos que hacen cualquier clase de tremenduras -algunas extremas- incluso ya superada la adolescencia, lo que me hizo transportarme a la época en que no me iba a dormir sin haber hecho una.
El evento para mí terminó temprano, puesto que Ricardo debía volver a Maracaibo anoche mismo por razones laborales y ya había escuchado los 3 cuentos. De Ricardo puedo decir que, con su hablar pausado, mirada centrada y sonrisa como tallada en su rostro, me inspiró el mismo respeto, admiración y aprecio que ya había logrado a través de su blog "Sin Sombra no hay luz", extinto este por aquello del plagio.
Genial, así puedo resumir los tres cuentos que tuve la dicha de escuchar en las voces de sus propios autores. El arte urbano en general tiene ese no se que en no se donde que lo hace muy nuestros. llega fácilmente a tocar nuestra alma porque se nos hace común. En el caso de la narrativa, los cuentos te suenan a leyendas urbanas, a chismes de urbanización, a noche con los amigos. El cuento de Ricardo en particular me causó algo de gracia, pues son personajes centrales son dos primos que hacen cualquier clase de tremenduras -algunas extremas- incluso ya superada la adolescencia, lo que me hizo transportarme a la época en que no me iba a dormir sin haber hecho una.
El evento para mí terminó temprano, puesto que Ricardo debía volver a Maracaibo anoche mismo por razones laborales y ya había escuchado los 3 cuentos. De Ricardo puedo decir que, con su hablar pausado, mirada centrada y sonrisa como tallada en su rostro, me inspiró el mismo respeto, admiración y aprecio que ya había logrado a través de su blog "Sin Sombra no hay luz", extinto este por aquello del plagio.
23.4.08
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





