11.8.08

PDVPC: Trampa sale

Este es un artículo que tiene casi una semana dando vueltas en mi cabeza y aprovecho la ocasión para retomar mi serie "Punto de vista poco común".

Desde niño juego legal. Nunca me gustó hacer trampa, pues no aprendí jamás a llevar cargos de conciencia y dormir a gusto con ello. Muchos se burlaban de mí, diciéndome: ¿¡Tu eres pendejo!? Haciendo trampa se gana mas fácil!.

Esta rectitud en mi juego - de vida - ha hecho que muchos proyectos se me hayan hecho cuesta arriba por tener que luchar contra los tramposos, debiendo exigirme el doble. Ahunado a esto, me tocó vivir en un país en donde la trampa no solo es aceptada, sino que prácticamente es endémica.

Llámese conciencia, principio moral, miedo al mal sueño o miedo a que me descubran, pero no, no hago trampa y me siento a gusto con eso, pues al verme al espejo sonrio, feliz de que cada paso que he dado ha sido de acuerdo a las reglas de vida que me legaron mis abuelos.

Hay veces, en que el romper reglas se hace necesario, puesto que estas están fuera de orden o son tan ridículas o mal escritas que dan pie al ingenio de cualquiera. Pero hacer trampa por gusto para mi no tiene sentido.

Mucho de lo que he escrito en mi blog me ha sido copiado sin darme crédito, muchas veces se han "aprovechado" de mi actitud recta y a veces pasiva ante los tramposos. Pero al final mi alma estará en paz, tranquila y mis sueños serán eso, sueños, y no regaños de mi subconciente.

PD: El título de este artículo es un viejo dicho venezolano - digo yo - y se refiere al hecho de que si haces trampa, siempre serás descubirto de una forma u otra y siempre, siempre lo pagarás.

Imagen: Vicintosh87 en Flickr

9.8.08

haiku

el agua pura
en su suave deambular
lava la rocas.

© gil

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Imagen: Dnieper en Flickr

8.8.08

fluye el corazón

sutil tentación
perturbas mis sentidos;
sentado sigo.

© gil

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*el autor de la imagen tiene todos los derechos sobre la misma

4.8.08

Sola en la oscuridad

¿Estás sola?...
me susurran las ráfagas de viento,
y el sonido de mi oscuridad vuelve a sonar.
Escucha mi silencio,
interpreta, analiza;
en mi mundo no existe la dulzura.
Sólo existe lo que nunca quisiste escuchar,
tu mas terrible pesadilla.

Yo te encontre.
Eres el fruto de mis fantasmas,
el ser que eclipsó mi corazón
y gracias a ti me he convertido
en lo que ahora soy,
la princesa de hielo,
buscando el príncipe que nunca llegó,
el que torne cálido mi corazón.

¿Estás sola? Me dice mi oscuridad

Por: Emily García Bee
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*el autor de la imagen tiene todos los derechos sobre la misma

Escolopendra

En los últimos meses he observado un incremento paulatino de la población de escolopendras en las residencias donde vivo. He advertido de lo doloroso que puede ser la picadura de este insecto a todas las personas que he podido.

Anoche, mientras charlaba con un grupo de amigos vimos el ejemplar de mayor tamaño hasta la fecha, de aproximadamente 20 cms. Por tanto, decidí publicar la siguiente información como servicio público:

Los ciempiés o escolopendras poseen unas mandíbulas en forma de tenaza, en cuyos extremos distales desembocan los conductillos de salida de unas glándulas venenosas. Sus mordeduras son dolorosas, con dos punciones hemorrágicas, eritema, edema e inflamación local.

En la Península Ibérica y Europa hay especies (Scolopendra morsitans y Scolopendra cingulata), con un tamaño pequeño de menos de 15-20 cm, causando dolor y síntomas locales. En Asia, África y Selvas Americanas hay especies mas grandes que pueden llegar a 30 cm, originando su picadura además de síntomas locales, miolisis con mioglobinuria e incluso insuficiencia renal aguda.

El tratamiento de la picadura de estos miriápodos se realiza con antihistamínico H1 por vía oral y corticoides por vía intramuscular. Para aliviar el dolor se usa un analgésico o infiltraciones locales con novocaína, la aplicación de hielo puede ser útil. Cabe destacar que son vectores de múltiples enfermedades infecciosas.

Clínica: Lesiones rodeadas de halo rojo, con dolor, prurito, edema, espasmos musculares en miembro afectado, pulso irregular, linfangitis y adenopatías.

Tratamiento:
1- Lavar la piel y aplicar lociones amoniacales.
2- Compresas frías.
3- Administración de corticoides/antihistamínicos.
4- Si existen espasmos musculares: Gluconato cálcico IV.
5- Tratamiento analgésico y si no cede, traslado a Hospital para valorar:
Bloqueo anestésico.

Fuente: Universidad de Burgos
Imagen: Abel y Ana en Flickr

2.8.08

cuatro

cada acorde
de tus cuerdas guerreras
recrea un sentir.


© gil
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1.8.08

pienso!

paro de pensar
y pienso mas que parar;
pienso que pienso.

© gil

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