30.11.08

Paulo Coelho: La Amargura

Ciertas personas, movidas por el afán de construir un mundo en el que no pueda penetrar ninguna amenaza externa, fortifican sus defensas contra el exterior (gente desconocida, lugares nuevos, experiencias diferentes) y dejan el interior desguarnecido. Partiendo de esta situación, la amargura comienza a causar daños irreversibles.

El principal objetivo de la amargura (o vitriolo, que diría el médico de mi libro) es contaminar la voluntad. Las personas que sufren este mal van abandonando sus deseos, y al cabo de pocos años ya no consiguen salir de su mundo, pues gastaron enormes reservas de energía construyendo unas murallas altísimas con la intención de que la realidad fuese como habían deseado.

Al evitar los ataques desde el exterior, están limitando también el crecimiento interno. Siguen yendo a sus trabajos, viendo televisión, quejándose de los atascos y teniendo hijos, pero todo eso ocurre de manera automática, sin llegar a entender bien por qué actúan de esta manera –al fin y al cabo, todo está bajo control.

El gran problema del envenenamiento por amargura consiste en que todas las pasiones (odio, amor, desesperación, entusiasmo, curiosidad) dejan también de manifestarse. Transcurrido algún tiempo, ya no le queda al amargado ningún deseo. No tiene ganas de vivir, ni de morir.

Por eso, para los amargados, los héroes y los locos resultan siempre fascinantes: porque no tienen miedo de vivir ni de morir. Tanto los héroes como los locos son indiferentes ante el peligro, y siguen adelante aunque todo el mundo les diga que no deben hacer determinada cosa. El loco se suicida, el héroe se ofrece al martirio en nombre de una causa –pero ambos mueren, y los amargados se pasan muchos días y muchas noches comentando lo absurdo y lo glorioso de ambas acciones.

El amargado crónico sólo nota su enfermedad una vez por semana: las tardes de domingo. Entonces, al no estar trabajando o inmerso en la rutina que alivia los síntomas, se da cuenta de que algo no va bien. Nada bien.


Fuente: Paulo Coelho en su columna "Alquimia"
Revista Todo en Domingo, Diario el Nacional
www.paulocoelhoblog.com
Ilustración Vanessa Balleza vanessa@ballezarte.com.ve
Traducción Diego Chozas Ruiz-Belloso

8 comentarios:

ÓNIX dijo...

Hay tantas Verónicas en el mundo...

Me pareción interesante que seleccionaras esa parte de ese libro que por cierto muy pronto será lanzado al cine...

Esperemos que tal será La caza vampiros interpretando el Papel de la Verónica de tu reflexión, la Verónica de Coelho...

Besos...

Mariángel dijo...

No soporto, pero tolero a la gente amargada.... digame esas personas que son amargadas y se la pasan criticando y quejandose de TODO.... aaaaahh noo... y los que se la dan de perfectos?? uuuuffff es una combinacion explosiva!!! jajajajaj ahora parezco yo la amargada jajjajajaj

Curiosa dijo...

Yo tengo un muro taaaaaaaaaannnnnnnnnnn alto que hasta a mi me cuesta pasarlo y esto raya muchas veces en la amargura, pero espero que todo sea un proceso de para llegar a.
un abrazo

Siry dijo...

He optado por apartarme de personas amargadas, no podía hacerles entrar en razón, pues quieren usar sus lentes negros para verlo todo.
Prefiero lo dulce

Fernando dijo...

He ahí la importancia de saber dirigir la energía hacia lo que es verdaderamente importante para ti, necesario para el proceso de retroalimentación, y que permite estar en constante movimiento.

GILBERTO dijo...

Ónix: También esta en pre producción "El Alquimista", veamos que tal trata Hollywood al mastro Coelho.

Mariángel: Muchos son amargados por como los trata la vida, pero siempre tienen en sí mismos la forma de salir de su amargura.

Curiosa: Pero algunos hemos quitado ladrillitos de esa muralla y al asomarnos dentro hemos visto como eres en realidad, un beso.

Siry: De tanto en tanto me acerco a aquellos amargados a quienes he dejado en el camino, siempre se puede tratar de derribar sus muros, claro, si hay cariño de por medio.

Fer: Recuerda que muchos de ellos estan claros con lo que es verdaderamente importante para ellos. Eso es lo que hace de la amargura tan extraña.

Curiosa dijo...

ABRAZO ENORME!!!!!!!!!!!
Y gracias. Mua!

Bluesoul dijo...

coincido con curiosa...tengo un muro tan alto tan alto que constantemente me dicen que soy una amargada...bueno confieso que lo soy un poco

saludos...